Miércoles, 13 Noviembre 2019 00:38

Crimen del hotel: buscan a Brian Arregui

Crimen del hotel: buscan a Brian Arregui TN

El asesino escapó 15 minutos antes de que encontraran el cadáver. Brian Arregui usó una ventana abierta como vía de salida del lugar donde su novia apareció ahorcada. La tobillera electrónica que tenía por una causa de violencia de género lo delató.

El novio de Gisella Fasanella, la mujer que fue estrangulada en un hotel alojamiento en Tres de Febrero, se fue del lugar apenas 15 minutos antes de que encontraran el cadáver. Brian Arregui (de 28 años) tenía antecedentes por violencia de género y una tobillera electrónica con restricción perimetral por esa causa. Aún así, pudo asesinar a Gisella y escapar. Continúa prófugo.

Para encontrarlo, efectivos de la Comisaría 5ta. de Eufrasio Álvarez y de la Jefatura Departamental de Tres de Febrero (bajo las órdenes de la fiscal Marcela Costa) realizaron este viernes dos allanamientos, uno en San Martín y otro en Billinghurst, pero no pudieron localizarlo.

La tobillera electrónica, sin embargo fue la principal evidencia contra Arregui. Gracias a la geolocalización, fue ubicado en el momento de la muerte de Fasanella en el albergue transitorio R8 Hotel, de la calle Ituzaingó y Ruta 8, en el barrio El Libertador.

Según los registros del aparato, el acusado llegó al hotel a las 22.06 del martes y se fue del mismo a las 13.46 del miércoles, unos 15 minutos antes de que los empleados de limpieza abrieran la habitación y encontraran el cuerpo de Gisella.

Según los registros del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), diez minutos más tarde -13.56- Arregui se arrancó la tobillera a unos tres kilómetros de distancia, en la zona de Campo de Mayo. El equipo dejó de emitir señal y aún no pudo ser recuperado.

El hecho se descubrió este miércoles alrededor de las 14 cuando, al no contestar los llamados, los empleados del albergue ingresaron a la habitación y hallaron el cadáver de Fasanella, sobre la cama y tapado con una sábana.

La pareja solía ir una vez por semana o cada quince días a ese hotel. Esta vez habían llegado caminando cerca de las 22 del martes y pagaron un turno a pernoctar con la tarjeta de la Asignación Universal por Hijo (AUH) que está a nombre de ella.

En la habitación se encontró un gran desorden: botellas de vino, otra de un espumante, latas de energizantes y cerveza, una caja de lencería erótica, un atado de cigarrillos, colillas en un cenicero, ropa por el piso, un mazo de naipes y la bandeja con el desayuno intacto que incluía dos cafés con leche, jugo de naranja y cuatro medialuna de grasa.

Para no ser detectado por abrir la puerta, el hombre escapó por una ventana que quedó abierta.

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