Lucas Romero, la joya de Vélez, cumple 20 años

Viernes, 18 Abril 2014 09:04

El joven futbolista de Loma Hermosa, nació un 18 de abril de 1994. Compartimos la entrevista que le realizó el Diario Olé y el video que su club le regaló por su cumpleaños.

Lucas Romero, la joya de Vélez, cumple 20 años

 

Con sólo 20 años, Lucas Romero se convirtió en una pieza clave como volante central del Club Atlético Vélez Sarsfield. El destacado desempeño del joven que vivió su infancia en el barrio El Libertador de Loma Hermosa, provocó que en los últimos días su nombre se estableciera como uno de los posibles reemplazos de Fernando Gago para el Mundial de Brasil 2014. A continuación, la entrevista que le realizó el Diario Olé en 2012 y el video que la institución de Liniers le regaló por su cumpleaños:

 

Loma Hermosa es un barrio del partido de Tres de Febrero, al noroeste del Gran Buenos Aires. Cerquita están San Martín, Pablo Podestá, El Libertador y José León Suárez. Tiene alrededor de tres kilómetros cuadrados y casi 20.000 habitantes. Allí nació y se crió Lucas Romero. En “el barrio”, como lo llama mientras charla con Olé . “Ahí sí que se juega fuerte. Yo a los 11 años jugaba descalzo. Y los torneos eran tremendos. Llegabas a comerte un gol y te querían matar. Se ponían picantes”. El Negro recuerda aquellas tardes y sonríe. Cuenta que ya no patea en la calle y que Tito Canteros le aconsejó que se cuide. Por eso sólo va de visita y no se prende en los picaditos. Ahora Lucas es un profesional. 

-Y vos, ¿cómo jugás?

 

-Me gusta recuperar la pelota, pedirla y mandarme al ataque. Miro mucho lo que hace Tito Canteros. También a Pancho (Cerro): no se achica nunca. Voy a tratar de hacer lo mismo. Me gusta jugar lindo pero cuando hay que meter, no saco la pierna. En Primera, sin personalidad, no jugás.

 


 

Personalidad. Lucas resalta esta palabra. Y no es casualidad. “A los 13 jugaba a la pelota por plata. No es lo mismo que en Primera porque los pibes no tienen estado físico. Pero te topabas con un chabón de 25 años que te revoleaba por el aire. Además, ahí no había árbitro ni alambrado ni seguridad. Era complicado. Yo jugué con chicos que tranquilamente podrían estar en Primera, pero son vagos, priorizan otras cosas”, cuenta, mientras asegura que después de tanto sacrificio, no se puede achicar. “Mis viejos, Miriam y Daniel, se rompían el lomo laburando para comprarme un par de botines".

Mis hermanos (Jeremías, de 11, y Gastón, de 17) no tenían zapatillas, pero a mí los botines no me faltaban. Por eso quiero triunfar. Por mí y por ellos. Se han tomado mil colectivos para verme jugar. Son todo para mí”, se emociona Lucas. Y dice que extraña el mate cocido de su mamá a la mañana: “Hace un año que vivo en la pensión. Me fui de casa para engordar un poquito porque no comía bien”.

 

-¿Qué dicen tus viejos?

 

-Uf. En el barrio están revolucionados. Cuando voy me piden autógrafos, me dicen que soy un ejemplo. Pero la realidad es que lo único que quiero es ayudar a la familia. Con el primer sueldo le arreglé el auto a mi papá, que es remisero. Y me fui con mis hermanos a comprar ropa, porque la nuestra estaba viejita, ja.

Fuente: Diario Olé

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