Denunciaron a un cura del distrito por abuso sexual

Miércoles, 12 Julio 2017 12:06

Luego de una década, las víctimas señalaron a Carlos José, párroco de una Iglesia ubicada en la localidad de Caseros.

El lunes pasado, el periodista Nicolás Wiñazki dio a conocer un nuevo caso vinculado con abusos sexuales de menores y un cura. Luego de diez años de los hechos, dos chicas denunciaron al cura Carlos José, un párroco de la Iglesia del colegio San José Obrero, situada en la calle Rafael Pazzelli 3352, de la localidad de Caseros. Con el correr de las horas, se supo que renunció como sacerdote hace quince días.

 

Cuando salieron a la luz estos episodios, el grupo periodístico del programa “Bella Tarde” se acercó a dialogar con el Vicario del Obispado de San Martín. A pesar de tener pruebas de que estaban notificados de lo que ocurría desde el 2009, cuando la mamá de una de las jóvene les envió una carta, Eduardo González dijo que se habían enterado hacía unos dos meses por las redes sociales.

 

Una de las víctimas se llama Mailín Gobbo y toda su familia era amiga de Carlos. Tal es así que el cura iba seguido a su casa. Desde los 12 años, Mailín tuvo problemas psicológicos que la llevaron a intentar suicidarse. A raíz de esto, comenzó terapia con distintos profesionales. “Estaba desconectada de mis sentimientos, de mi cuerpo. Me relacionaba con gente que me lastimaba”, contó ahora que ya es adulta y madre.

 

Una vez que logró encontrar un acompañante terapéutico con el que se sintió cómoda, todos los recuerdos salieron a la luz y entendió por qué cuando veía al sacerdote le generaba rechazo. Su psicólogo le dijo que se imaginara que bajaba a un sótano y, en medio del ejercicio, se retrotrajo a una situación: el sótano estaba detrás del altar, donde el cura la llevaba para abusar sexualmente de ella.

 

 

Otro punto de quiebre en sus memorias está vinculado al asco que siente cuando toca el fondo de la pileta de natación con sus pies y supo que está relacionado con que uno de los primeros episodios que padeció fue cuando Carlos la tocó abajo del agua durante un campamento. Tampoco siente cosquillas, producto de estas situaciones. “No estaba bien que me hiciera sentarme en sus rodillas cuando me iba a confesar y me tocara mis partes íntimas”, expresó.

 

El otro caso es el de Jazmín Detez, quien también relató historias parecidas, como por ejemplo cuando a sus 10 años el cura le había enseñado a nadar. Allí, ella le preguntó a su hermana si él la “acariciaba raro”. La respuesta negativa hizo que ella creyera que todo lo estaba imaginando. Al cambiarse de colegio, y contarlo una vez de grande, supo que varias maestras observaban actitudes raras en el sacerdote y que lo habían notificado.

 

Al igual que Mailín, reaccionó cuando fue mamá. “No quiero que nadie más pase por algo así”, afirmó. Ella contó que el cura la abrazaba delante de las maestras, le besaba el cuello, cuando la confesaba la hacía sentarse sobre sus piernas y la tocaba. “Yo pensaba que el abuso no era como la violación, que si yo hablaba nadie iba a poder hacer nada con lo que contaba”, sostuvo.

 

Ayer se confirmó que Carlos José presentó la renuncia a su cargo eclesiático hace 15 días. “Nosotros ya no tenemos jurisdicción sobre él”, argumentó y se mostró a favor de que se denuncien estos casos. Las causas quedaron en la Fiscalía N°14 de San Martín y el fiscal Marcelo Lapargo ratificó que podría enfrentar una pena de al menos ocho años, por “abuso simple y gravemente ultrajante”, y consideró que hay testimonios “sólidos e indubitables”. Además, pidió que si alguna persona se siente víctima de este sacerdote, se presente en la Fiscalía, ubicada en Ricardo Balbín 1753.


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